Grupos
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Tema
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Formación Estética
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Arte en el Tiempo
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Tratamiento Currículo
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Estética: Arte según Filósofos
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Interdisciplinaridad y transdisciplinaridad de Estética y Arte
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Tratamiento Pedagógico
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Grupo 1
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Formación Estética Visual
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Estética Pre-Historia.
Estética Pre-Hispánica.
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1er y 2do Grado
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Read Herbert.
Arnold Hausser
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Estética, Arte y Pedagogía
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Situaciones vivenciales de formación.
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Grupo 2
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Formación Estética Auditiva
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Arte en la Edad Antigua
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3er Grado, ejes transversales
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Sócrates
Platón
Aristóteles
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Estética, Arte y Psicología
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Diseño Hermenéutico, Diseño Instruccional
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Grupo 3
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Formación Estética Corporal
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Arte en Edad Media
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4to Grado
Aprendizaje Integral
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San Tomás
San Agustín
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Estética, Arte y Sociología
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Animación Pedagógica
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Grupo 4
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Formación Estética Audiovisual
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Arte en Renacimiento y Modernidad
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5to Grado
Proyectos
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Descartes, Kant, Marx, Shoper Houser, Nietzsche
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Estética, Arte y Comunicación
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Aprendizaje por problema
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Grupo 5
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Formación Estética Constructiva
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Arte en Edad Contemporánea
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6to Grado Planificación y estrategia didáctica
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Heidegger, Gadamer
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Estética, Arte y Creatividad Lúdica
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Desarrollo Integral
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Formación Estética Auditiva
Educación es extensión y transferencia comunitaria. Con la visión de una educación permanente en todos partes y en estado de apertura la extensión es parte de ella. La extensión está contenida en la educación, abstracta, fáctica y productiva, en tanto es transferencia de saberes, asumiendo que se tienen diversas experiencias, que difieren unas de otras y se comparten. Los saberes, tanto prácticos como teóricos, son para compartir y contribuir a transformar para favorecer las condiciones de vida de las comunidades que nos albergan y de las cuales se parte y aporta para beneficios de todos. Saberes que en ese contribuir también ellos sufren proceso de transformación que originan y crean nuevos saberes donde se reafirma el ser perspectivistico e histórico de todo ser ente humano y colectivo como sociedad cultural-comunicacional.
Los principios y las reglas de la teoría musical tradicional han sido tomados como base para la formación musical y para el desarrollo de diversos programas utilizados como secuencia de aprendizaje. La práctica ha mostrado la falibilidad de tal procedimiento. Los avances en el campo científico brindan una excepcional ayuda a los maestros a través de la investigación en psicología de la música al aportar a la formación musical auditiva importantes modelos teóricos y aproximaciones metodológicas que iluminan las prácticas en el aula. En el medio científico se considera que todavía está por escribirse una teoría musical contemporánea basada en lo que escucha y entiende un oyente competente en culturalizado. En el artículo se ejemplifican ciertas prácticas y se concluye enunciando las características de la educación auditiva. La educación auditiva como operación de la mente en tiempo real que procesa la gramática y sintaxis musical exige una nueva concepción de la enseñanza. Su inserción como camino formativo de desarrollo expresivo y mental es el gran desafío que nos debemos los pedagogos, investigadores y diseñadores de currículos.
Existe una ley natural por la cual ninguno somos capaces de apreciar el valor de las cosas sin antes comprenderlas. Es, por tanto, una necesidad para todos nosotros procurarnos unos conocimientos, aunque sean mínimos, que nos permitan mejorar y ampliar nuestro criterio de apreciación. Cuando se trata de acercarse a la comprensión de las artes, esta necesidad se torna fundamental, pues son contadas las veces que las obras artísticas consiguen penetrar en nuestra sensibilidad sin que antes hayamos conocido algunos de los secretos de su lenguaje.
La música, por su condición de "arte ambiental, para ser habitada, capaz de propiciar atmósfera, edificio sonoro sobre el aire"; de arte ambiguo, por su "actividad edificante sobre el inexorable eje fluido del sucederse del tiempo" (apreciaciones de E. Trias); discurso sonoro que no tiene significado, lenguaje de lo inefable; arte fonético, espiritual y subjetivo, poseedor de una belleza más íntima que las artes plásticos; "arte que se apodera de los sentidos antes de ser comprendido por la razón" (R. Rolland), presenta unas particulares dificultades a la hora de ser mostrado para su comprensión y disfrute. De ahí que, cuando los profesores y divulgadores se han encontrado ante la prueba de fuego de tener que acercar la música a quienes lo desconocen todo de ella -o peor aún, a quienes conocen sólo una pequeña parcela que, machacona y alienadamente, les es inyectada sin tino alguno por los medios de difusión- no han tenido más remedio que hacerlo valiéndose de procedimientos didácticos más o menos intuitivos que no han cimentado una base sólida sobre la que apoyar una metodología.
Por otra parte, existen algunos principios fundamentales de la música que, aun siendo repetidamente comentados por muy conocidos libros de difusión musical, son generalmente olvidados por quienes llevan a la práctica las labores de acercamiento a la música. Por ello, me gustaría comentarlos brevemente.
1. La música es lenguaje del tiempo, es decir, nos aplica su tiempo a quienes la oímos. Es activa, fluyente, sin marcha atrás posible, discursiva y ordenada: su sentido nace por la ordenación de los sonidos.La música se ordena según un general principio de repetición con tres ideas básicas de organización musical: la simetría, el contraste y la variación. De esta manera surge el ritmo, la melodía y las secuencias; todo ello es el fundamento de la forma de la música.
2. Nuestra memoria reproduce la forma, o sea, sigue los recorridos que dibujan los sonidos. El compositor puede sorprendernos, provocarnos, jugar con nosotros, pues nuestra misión como oyentes es la de relacionar unos con otros los momentos de la obra y seguir expectantes una dirección.
3. Nosotros no podemos explicar lo que quiere decir la música. Ella pregunta y responde sin que nosotros sepamos qué; accedemos a un nivel de entendimiento intuitivo y sensible, sólo su contenido está abierto a interpretación, ya que el significado de la música asoma por el juego que establece entre sus elementos. El código de signos del que se sirve no nos expresa nada fuera de sí mismo, incluso tenemos la necesidad del conocimiento de dicho código, de su retórica y vocabulario si queremos comprender lo que nos expone.
4. "La música no es pura pintura de sentimientos ni es tampoco pura forma sino que es ambas cosas", nos decía acertadísimamente Hanslick. En efecto, la creación pura y llanamente formal de la música es prácticamente imposible, pues siempre hay un juego emocional inseparable del acto de la creación. Del mismo modo, toda obra musical, por muy abstracta que sea, es susceptible de suscitar evocaciones de imágenes o poéticas por parte de un oyente imaginario. Nunca debemos olvidar que la música, arte y ciencia a la vez, es un tipo de expresión universal que nos habla íntimamente a cada uno de nosotros, y que su campo de expresión no conoce límite alguno: puede expresar tanto tragedia como serenidad, alegría o tristeza... esa expresión emotiva es transmitida por medio de símbolos que liberan la función auditiva, tanto emocional como afectiva e intelectualmente. Yehudi Menuhin, ante la insistente pregunta ¿Qué significa para usted la música que interpreta?, solía contestar: "La diferencia fundamental entre la música y el lenguaje hablado es que las palabras se refieren, ante todo, al mundo que nos rodea; la música, en cambio, se refiere especialmente a nuestro ser interior".
5. A veces, hay músicas que se nos presentan con una trama de ideas literarias y/o imágenes mentales, que se evocan o recuerdan por medio del sonido: son las descriptivas, o de programa - -incluso hay compositores que bosquejan de antemano un plan emocional que sus oyentes deberán revivir-. Otras son impresionistas o sugestivas. simplemente , con un título pictórico o literario, definen un estado de ánimo; recordemos , por ejemplo, que a Schumann se le ocurrían los títulos después de hacer cada una de las "Escenas de niños" (estas músicas, como es natural, tienen un gran valor educativo, pero, atención, no conforman el único repertorio didáctico, como tantas veces se piensa).
Motivar, estimular y actuar
Motivar y crear expectativas entre nuestros alumnos, buscar caminos y medios para mantener la atención, buscar centros de interés, hacer desaparecer el rechazo y conducir la escucha para oír lo inaudito, ahí está el quid de la cuestión. Romper el hielo, derribar las barreras que separa el mundo de nuestros alumnos del que les queremos mostrar, promover el respeto por lo desconocido, conducirles, de manera menos traumática posible, desde el punto sensible donde se encuentren hasta donde se halle el de la música propuesta... éste debe ser nuestro objetivo. Ningún fruto podremos extraer de una sesión de audición musical si no predisponemos la mente y el espíritu de nuestros alumnos para captar mejor, entender y respetar la obra artística (no es fácil pasar del ruido y el alboroto de la calle o el recreo a sumirnos en la perfección sonora de una obra clásica)
¿Cómo conseguir motivar a nuestros alumnos? Veamos lo que nos dice D. Kabalevsky al respecto: "Ninguna ley didáctica puede reemplazar la inteligencia, el tacto y el talento del docente; él debe suscitar en ellos el deseo de leer y oír lo que nunca han escuchado" E. Willems, por su parte, añade: "El verdadero pedagogo es al mismo tiempo un psicólogo" No hay duda, nadie mejor que el propio profesor para conocer a sus alumnos (sus carencias, puntos fuertes y débiles, gustos, deseos), para saber los medios de que dispone, para seleccionar la música más adecuada a cada caso, momento y situación. Aunque esto no es fácil (aparentemente lo parece) deberá por su parte hacer un esfuerzo para conocer perfectamente las obras que quiere mostrar, estudiar sus aspectos esenciales, las posibilidades que tienen y elaborar las actividades apropiadas. Con un profesorado competente y preparado (que no es poca cosa) la motivación pasa de ser una simple célula de arranque, un procedimiento didáctico preludial, a convertirse en el centro absoluto de la unidad didáctica, a través de la cual podremos acceder a todo tipo de análisis y participación de grupo.
Basándonos en los principios fundamentales ya comentados al principio de este artículo, y sumados a otras características de gran importancia para la percepción musical, podemos agrupar las actividades motivadoras en los siguientes apartados:
1. La música como lenguaje del tiempo. Como ya hemos comentado, disfrutar de un arte en el tiempo requiere forzosamente atención. Es muy importante crear hábitos de atención para buscar la concentración del oído, huyendo de mensajes visuales. Trabajar con relatos y cuentos a viva voz, estableciendo relaciones entre la narración oral y la musical, es de extraordinaria eficacia para desarrollar en el niño capacidades para el ensueño, la fantasía, la concentración, la reflexión y la abstracción que tanto la música como los cuentos poseen.
2. La memoria, reproductora de la forma. Los gráficos, partituras, musicogramas, dibujos, esquemas y diseños nos permiten atraer a nuestros alumnos, por medio de la visión, a la observación de las estructuras formales de la música -desde los más elementales principios de repetición hasta las formas complejas- y seguir el paso del tiempo por ella, analizando, evaluando y "engrasando" la memoria.
3. Significado de la música. No sólo se escucha con los oídos, también se hace con las manos, con la mirada, con el cuerpo, con los gestos, con todo el ser, pues la música afecta igualmente a nuestros ritmos corporales, en los cuales se inspira. Oigámoslo en palabras de Dalcroze: "Todos los elementos de la música son traducibles e interpretables a través del cuerpo". El movimiento corporal y la danza son medios de expresión y comprensión del hecho musical; mediante los juegos de movimiento y el baile expresamos y vivimos el pulso, los acentos, los valores rítmicos, los silencios, la altura del sonido, el timbre, la intensidad, el carácter... podemos traducir la tensión entre acordes, vivir la forma, reunir la expresión gestual y la sonora en la misma emoción, conseguir, en fin, una "sonoridad visible".
4. Expresión íntima y evocadora. Conforme va avanzando la edad de nuestros alumnos, podemos ir introduciendo poco a poco la verbalización de nuestros sentimientos al escuchar música, ayudados de esquemas lingüísticos, fragmentos literarios y poéticos, ejemplos de la vida cotidiana... observando de paso los procedimientos que utiliza cada compositor para despertar en nosotros distintas emociones: los momentos de tensión y distensión, los movimientos de la melodía, la instrumentación. Tampoco olvidemos que hacer música es importante para entender la música; para ello, elementalicemos sus contenidos y practiquémosla con la voz y con instrumentos (clásicos, didácticos o construidos por nosotros mismos) e incluso toquemos encima de ella, participemos con la grabación, aportemos nuestro punto de vista.
5. Programas, descripciones e impresiones. Con las músicas descriptivas y similares, podemos establecer relaciones con la dramatización (personajes, escenarios, decorados, vestuarios, maquillajes, luces, sombras,...), con la plástica (dibujar escenas, impresiones, colores, "cómics", modelar, recortar y pegar...) y con la literatura (contar historias, redactar situaciones, recuerdos).
6. El silencio. La música existe gracias al silencio. Esta idea nos debe acompañar continuamente: valoremos el silencio, no sólo por ser el substrato sobre el que se edifica la música, sino también por ser su cara oculta, responsable de tensiones dramáticas, lugar de encuentro y generador del sonido, y necesidad primordial para la reflexión y relajación. Busquemos una estética de la música callada.
7. Elementos. Centrar la atención en un parámetro aislado de una música elegida al efecto: observar, practicar y analizar un pulso, un ritmo, un timbre, una intensidad, un giro melódico, una forma, etc., independientemente de que luego los agrupemos en actividades comunes. Este trabajo nos permite ir realizando acercamientos parciales a cada música, dando muy buen resultado si se hacen antes de la audición, es decir, si se deja el momento de la escucha como colofón final.
8. Agrupaciones temáticas. Un amplio y atractivo campo de acción proveniente de la radio y la ambientación musical, no muy explorado en la educación, es el de trabajar con músicas agrupadas por temas más o menos concretos. Veamos algunos casos: músicas relacionadas con las estaciones, épocas, países, elementos, animales, nombres, sentidos, sentimientos; asociadas según funciones concretas (para baile, espectáculos, ritos) ; unidas siguiendo un guión (menús, viajes, sueños, relatos, biografías); agrupadas por aspectos estrictamente musicales (estilos, parámetros, instrumentos, similitudes, versiones); y, en fin, reunidas a través de juegos, dictados, tests y otros procedimientos didácticos que permitan a nuestros alumnos observar, distinguir, escoger y recordar.
9. Sociología y anecdotario. Siempre son un buen gancho los comentarios sobre el funcionamiento y los papeles que desempeñan los profesionales en torno a los conciertos, la interpretación, los medios de difusión, las ediciones fonográficas, el consumo y las fonotecas, amén de comentar la actualidad, las anécdotas famosas, etc., cada momento con su explicación sonora oportuna, intentando huir de falsas escuchas.
Creo que estos nueve puntos pueden orientarnos algo sobre las muchísimas posibilidades que presentan las audiciones musicales. De todos modos, siempre nos vamos a encontrar con opiniones muy distintas al respecto, como la de Willems, que aconseja que "no se distraiga al niño con asociaciones perniciosas -colores, signos, imágenes, palabras- que en lugar de aproximarlo a la esencia del hecho musical, lo aleja de ella". O la de Kabalevsky, quien asegura que "transformar la música en palabras, describir tema tras tema, hablar sobre la estructura de la música, es aburrido e inútil y no acerca la música al oyente... si el conocimiento es solamente formal, será perjudicial, pues es capaz de transformar el arte vivo en un esquema muerto". Pienso que cada cual debe afrontar esta materia desde su sensibilidad, preparación y criterio profesional, pues no hay verdades absolutas en su tratamiento, y sí infinidad de posibilidades didácticas donde poder elegir según nuestras necesidades y objetivos.
Cada actividad puede ser orientada de muy diversas formas, según los fines que nos propongamos, teniendo presente que, además, como actividades de extensión podemos continuar con otras muchas acciones: promover improvisaciones, situar la música en su contexto cultural... Existe, sin embargo, un asunto que es de preocupación constante: habremos de tener extremo cuidado para que los tratamientos didácticos no condicionen la audición en un futuro.
considera que la educación consiste en: “(…) enseñar a niños y adultos a hacer sonidos, imágenes, movimientos, herramientas y utensilios. Un buen hombre que puede hacer bien estas cosas, es un hombre educado. Si puede hacer buenos sonidos, es un buen orador, un buen músico o un buen poeta; si puede hacer buenas imágenes, es un buen pintor o escultor; si buenos movimientos, un buen bailarín; si buenas herramientas o utensilios, un buen artesano u obrero. Todas las facultades del pensamientos, lógica, memoria, sensibilidad e intelecto, intervienen en tales procesos, en ellos no se excluye aspecto alguno de la educación”. (Read, Herbert: La Educación por el Arte, Paidós, Buenos Aires, 1991). Tomado de: http://esteticaarteyexpresion.blogspot.com/2012/06/la-finalidad-del-arte-en-la-educacion.html el 6/10/2014 a las 4:00pm.
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Arnold Hausser
La gran tesis de Hauser reside en considerar el arte y la literatura como un producto social de progreso siempre inadvertido, pero condicionado por el ambiente y por una complicada combinación de premisas económicas y sociales. Hauser propone que debe estudiarse el arte y la literatura en relación con los demás aspectos de la sociedad en que vive el artista: religión, economía, política, etc.
La obra Historia Social de la Literatura y el Arte, sintetiza la interpretación histórica en torno a los significados sociales de las artes creativas, abarca en sus tres volúmenes el período de tiempo comprendido entre las expresiones pictóricas del Paleolítico y la primera mitad del actual siglo XX. El autor considera los dos conceptos unidos, de modo que no tendrían sentido el uno sin el otro. Así lo dice de modo inequívoco: «Esencialmente no hay diferencia alguna entre historia y sociología; son la misma cosa»[1]. En el libro, explica cuál era la mentalidad, propósitos y contexto socio-cultural de los artistas que, en las distintas épocas históricas dejaron en sus obras, no expresiones individuales de su concepción artística, sino el fiel reflejo de la sociedad en que habitaron. Tomado de: http://www.tuslibrosgratis.net/hauser-arnold-historia-social-del-arte-y-la-literatura-tomo-2.html el 6/10/2014 a las 4:20pm.
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