Arte en el Tiempo
La prehistoria es la etapa más larga de la historia de la humanidad. Cerca de millón y medio de años le costó al hombre llevar a cabo el proceso evolutivo anatómico que le otorgó su aspecto actual. Hace un millón de años empezaron a fabricarse en la zona oriental del continente africano, y poco después en Eurasia, los primeros útiles de piedra. Los autores de estas industrias fueron el Homo habilis, el Homo erectus y los presapiens, que se habían desarrollado en África Oriental, Asia y Europa. Las primeras manifestaciones artísticas fueron realizadas, no obstante, muchísimos milenios más tarde, ya que el origen del arte se remonta a unos 30.000 años a.C. Sin embargo, no habría sido posible ni la fabricación de útiles ni la creación artística, si el proceso evolutivo del hombre no hubiese comportado la liberación de las manos.
Este fue, en efecto, uno de los hechos más sobresalientes del proceso de hominización, ya que con la adopción de la posición erecta las manos adquirieron otro tipo de prioridades aparte de las prensiles. El hombre podía pues fabricar objetos y, también, pintar, grabar y realizar toscas, pero significativas, esculturas. Puede, pues, decirse que la evolución del hombre se materializó, tanto en la transformación de sus útiles como en las manifestaciones artísticas. Por eso, progresivamente, y a medida que la inteligencia se fue desarrollando, las manos fueron logrando también mayor precisión en la ejecución de los actos. Tuvo así lugar, poco a poco, una evolución tecnológica, de modo que los útiles fabricados fueron cada vez más complejos, adecuándose con mayor precisión a las finalidades a las que estaban destinados.
La mayoría de los expertos opinan que el arte prehistórico es una expresión cargada de religiosidad y simbolismo, que no nace por puro goce estético o creativo, sino como consecuencia de determinadas prácticas rituales. El arte sería así un recurso para intervenir en el medio en el que vivían, un vehículo para escapar de la propia impotencia ante un mundo complejo y peligroso.
En esta época no existieron autores, mas se pudieron obtener ciertos criterios de cómo fue el desarrollo artístico en esta época. Se encontraron testimonios de textos interpretados con dibujos, de las actividades que hacían los homosapiens; También tenían el “arte de estatua”. En esa época los instrumentos que se utilizaban primero eran obtenidos de la naturaleza, después ya comenzaron a construir más herramientas.
Sus herramientas ya eran tomadas como un arte desde el hecho de que se crearon con un fin útil, y aunque las decoraciones han cambiado con el tiempo y ahora la gente busca herramientas con ciertos adornos etc., Se considera algo con arte incluso de la época antigua porque en ese momento el hombre le dio el uso necesario.
Sus herramientas ya eran tomadas como un arte desde el hecho de que se crearon con un fin útil, y aunque las decoraciones han cambiado con el tiempo y ahora la gente busca herramientas con ciertos adornos etc., Se considera algo con arte incluso de la época antigua porque en ese momento el hombre le dio el uso necesario.
Había un gusto a lo simétrico, y esa importancia a la simetría comenzó cuando el hombre empezó a darse cuenta de la simetría de su cuerpo. Kant decía que no importaba tanto el adorno que tenía algo, mientras tuviera simetría ya sería considerado arte, no sin ella. En la edad del reno, comienzan las estatuas en Europa eran de animales o de humanos.
Nota *Mentalidad Pre-lógica --> mito
Se creía que antes el realismo no tenía nada que ver con el arte, pero los estudios de ahora dicen que si, y eso es porque el artista trata de poner sus imágenes con la realidad.
°Arte Mural- Imitación en gestos y actitudes (surgió de la danza con mascaras). Las huellas de animales les ayudaban en la caza.
Nota *Mentalidad Pre-lógica --> mito
Se creía que antes el realismo no tenía nada que ver con el arte, pero los estudios de ahora dicen que si, y eso es porque el artista trata de poner sus imágenes con la realidad.
°Arte Mural- Imitación en gestos y actitudes (surgió de la danza con mascaras). Las huellas de animales les ayudaban en la caza.
°Arte Rupestre- Era un relato de sus vivencias, estudiaban a los animales para cazarlos. También creían que con pintar un animal en un mural, ya era más fácil atraparlo ya que antes ya lo habían atrapado en la imagen.
Siglos antes de la llegada de los españoles, existía en el continente americano áreas pobladas por gran variedad de pueblos indígenas, muy civilizados y de culturas intermedias.
De las más avanzadas surgieron tres grandes centros de civilización: el de los mayas, en Guatemala y Yucatán; el de los aztecas en México; y el de los Incas, en el Perú, que han dejado un legado artístico admirable (templos, palacios, cerámicas, esculturas, pinturas, industria del tejido, orfebrería y tallas en madera).
La cultura de cada uno de estos pueblos fue única y hermosa, pero también jugo un papel importante en el desarrollo y evolución cultural de la América de hoy en día. Estos pueblos ricos, civilizados, y con gran avance intelectual, económico, astronómico y social, fueron colonizados por Europa, y en el proceso, fueron cambiados y a veces hasta destruidos su patrimonio, costumbres y su propia existencia. Sin embargo, siguen siendo de gran importancia para nosotros, y por eso es que, a continuación, se expondrán algunos puntos importantes sobre estas grandes culturas que forman parte importante de nuestra historia y que influyeron en la literatura prehispánica.
Lo estético, a diferencia de lo artístico, puede entenderse como un conjunto de derivaciones sensitivas las cuales no establecen formulaciones intencionales de realización. De esta manera, no todas las producciones estéticas son necesariamente artísticas ya que, el arte propiamente dicho, corresponde a un momento determinado de la historia de occidente. En el caso que nos ocupa, una indagación sobre la iconografía femenina prehispánica, estaremos apuntando hacia fenómenos fundamentalmente estéticos.
Si bien lo específico de lo estético es lo sensorial y lo sensible, que se expresa a veces en formas de consumo directas y no verbalizables, también es cierto que dichas manifestaciones se materializan en objetos cuya significación debe ser entendida en el marco de la cultura que los produce, como particularidades fenomenológicas y singulares, cuyo carácter explicativo de procesos sociales no tiene relevancia como se ha querido ver sino que, por el contrario, hay que conocer en primera instancia el desarrollo histórico de las sociedades para luego discurrir sobre dimensiones formales que permitan ampliar el contexto de dicha significación.
Panovsky ha definido la iconografía como “la rama de la historia del arte que se ocupa del asunto o significación en contraposición a la forma” (Panovsky, E., 1979: 45). Señala que para interpretar los hechos iconográficos es necesario conocer las fuentes literarias de donde se nutren; evidentemente su proposición se refiere al arte occidental. En este sentido, Alcina Franch amplía el concepto de iconografía refiriéndose a los condicionantes de la cultura en la que se produce el hecho artístico. Para su estudio propone un modelo analítico que se inicia por un “reconocimiento pre-iconográfico de la realidad artística observable, de manera tal que tales elementos fácticos o expresivos queden plenamente demostrados. Sobre esta base y contando con las fuentes literarias o artísticas, se pasaría a una descripción temática y culturalista profunda, de manera que la descripción quedase perfectamente inscrita en un contexto cultural depurado. Finalmente, sobre ambos peldaños bien consolidados, se podría pasar a una interpretación o explicación iconológica” (Alcina Franch, J., 1982: 219).
Los procesos de innovación estética, en el siglo XX presentan características revolucionarias en la historia del arte. Las manifestaciones culturales, entre ellas el arte, vivieron condiciones de ruptura con los modelos tradicionales de representación, replanteando las funciones de los intelectuales y de los artistas, quienes encarnaron entonces las posibilidades definir estrategias críticas respecto al orden general naciente. A partir de los desarrollos iniciales del impresionismo, se observa un abandono de los ideales del arte académico y un retorno a los aspectos inmediatos de la vida cotidiana.
Las vanguardias volcaron la mirada hacia la riqueza espiritual y estética de los pueblos no europeos, rechazando el legado pictórico de Occidente bajo sus aspectos formales e introduciendo transformaciones inéditas en las concepciones plásticas. El artista moderno, el abandonar el universo simbólico de la cultura tradicional, desencadenó una sensibilidad nueva que refleja la vivencia de un mundo en conflicto, articulándole una cultura de la máquina que se verá representada positiva o críticamente las producciones artísticas de las nuevas trascendencias.
Las revoluciones sociales, los enfrentamientos bélicos, el hundimiento del Humanismo y la angustia del hombre en la sociedad industrializada serán temas recurrentes a lo largo del siglo XX. El arte alcanza la capacidad provocadora para promover nuevos conceptos de individuo y realidad, enriqueciendo las categorías de lo urbano, el tiempo y la experiencia la percepción, los alcances lo la libertad, el compromiso social y la exploración del inquietante les inconsciente. En general, hasta fines del siglo XIX, la tradición concebía el arte como lugar privilegiado y esencial para la representación del hombre y la naturaleza bajo modelos preestablecidos. La gran ruptura de los movimientos modernos con la tradición fue la desconstrucción del arte como esencia, para abrir un viaje hacia el universo de la apariencia que se prolonga hasta el presente.
El Arte Prehispánico se dedicó a la comercialización de reproducciones de las culturas prehispánicas, avalados debidamente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, por la calidad de las reproducciones. Asimismo, dichas características fueron plasmadas en la pintura y en la arquitectura, prueba de ellos son los murales de los conventos, los cuales además cumplían con el objetivo de catequizar. Dicha técnica evangelizadora, así como la aplicación de mantas ilustrativas, fueron algunos elementos con los que además se valieron para que existiera una comunicación entre ambas culturas españoles e indígenas, porque, “recordemos que los indígenas no tenían alfabeto, sino maravillosos códices, elementos y símbolos como medio para salvaguardar su historia”.
Arte antiguo o Arte de la Antigüedad es el arte de la Edad Antigua. La historia del arte antiguo es la división de la historia del arte que se centra en su estudio e interpretación formal, técnica, estructural, e ideológica (iconográfica, iconológica) y en su explicación histórica; aunque la arqueología es la ciencia histórica cuyo objeto es la cultura material de la que las obras de arte son la manifestación más valiosa, y es la encargada de su descubrimiento y análisis contextual.
Su delimitación cronológica va desde el comienzo de la Historia (aproximadamente el IV milenio a. C. en Próximo Oriente y Egipto) hasta la caída del Imperio romano de Occidente (siglo V). La extensión geográfica del desarrollo de las primeras civilizaciones –definidas por la aparición de la escritura y el poder político y religioso– impone dónde pueden localizarse (civilizaciones mediterráneas, de la India, de Extremo Oriente, de América Precolombina y del resto de Europa y de África) y cuándo puede hablarse en cada una de un periodo histórico (Historia) o de un periodo prehistórico (Prehistoria), que determinaría que su producción artística fuese objeto de la historia del arte prehistórico; aunque realmente la metodología para su estudio es en gran parte común, hay una diferencia fundamental, y es la posibilidad de utilizar las fuentes escritas para los periodos históricos. Este recurso es insustituible, puesto que no sólo permite la identificación en su caso de los autores o patrocinadores de la obra artística y reconstruir el contexto en el que se produjo, sino que posibilita la interpretación del Arte en su relación con la producción intelectual en otros ámbitos del pensamiento, sobre todo la religión y la filosofía. De esta manera se puede efectuar una lectura del arte que lo entienda a través la visión del mundo (Weltanschauung) o ideología dominante en épocas y lugares tan lejanos a nosotros como las civilizaciones de la Edad Antigua, y del que el Arte es la plasmación material y visual.
Al contrario que la civilización occidental, las civilizaciones africanas, extremo-orientales y americanas no experimentaron la marcada discontinuidad que el arte occidental presenta entre el arte antiguo y el arte medieval; con lo que éste último concepto no suele aplicarse a estas civilizaciones.
También existe un concepto comercial y coleccionista del Arte antiguo, entendido como antigüedades; es decir, como el término usado para englobar todo tipo de objetos artísticos que no se consideran Arte moderno, pertenezcan a la Edad Antigua o a periodos posteriores (arte medieval, arte de la Edad Moderna e incluso buena parte del arte contemporáneo si este no se entiende sólo como el más actual sino como todo el arte de la Edad Contemporánea -desde mediados del siglo XVIII-).
El concepto de arte en la Antigüedad no había alcanzado en ninguna civilización la consideración social de bellas artes que consiguió en la cultura occidental a partir del Renacimiento. Pintura, escultura y arquitectura (las artes visuales) eran equivalentes a las diferentes artesanías, habilidades o técnicas manuales (ars en latín, tekné en griego) que no gozaban de prestigio social en ninguna de las distintas formaciones económico sociales de las primeras civilizaciones (modo de producción primitivo, modo de producción asiático o despotismo hidráulico y modo de producción esclavista). Durante el periodo clásico de Grecia, sí que hubo artistas destacados que se relacionaron con políticos e intelectuales, o lo eran ellos mismos (como Fidias); pero tal cosa sucedió más como excepción que como regla, e incluso actuó más como mitificación que como una valoración del artista concreto (el caso de Apeles).
En otras ocasiones, la imagen que nos hacemos de lo sublime del arte antiguo tiene poco que ver con lo que veían sus contemporáneos: la blancura del mármol de templos y esculturas griegas que tanto admiramos estaba siempre cubierto de pintura en vivos colores, puesto que sin ella los hubieran considerado inexpresivos e inacabados. También hay que considerar que la mayor parte de esas esculturas griegas las conocemos por copias industrializadas hechas en época romana con criterios arqueológicos, culturales o turísticos entonces sí algo más cercanos a los nuestros. La idea de lo bello no ha sido nunca constante;[5] ni siquiera en un periodo de estabilidad tan prolongada en la repetición de formas estereotipadas como fue el arte egipcio, que presentó una discontinuidad radical como fue el periodo de Amarna (vinculado a las reformas religiosas de Akenatón (Amenofis IV). Tampoco presenta características locales inconfundibles: la manera egipcia de representar las figuras es similar a la de la Grecia arcaica; al igual que las formas fantásticas que se han venido en llamar estilo orientalizante.
Aunque el Arte medieval, sobre todo en Italia, no significó una ruptura radical con el arte clásico (que de hecho ya se había desvirtuado en su clasicismo con el Helenismo, y mucho más con el arte tardorromano), el Renacimiento se definió a sí mismo como una resurrección de la Edad Antigua, entendida como un modelo a imitar. La división de las edades históricas -Antigua, Media y Moderna-, que ha sido acusada frecuentemente de eurocéntrica, tiene esencialmente valor para Occidente tal como se definirá ese concepto a partir del siglo XVI, puesto que se origina en ese momento, y para las culturas antiguas en que los intelectuales de Europa Occidental de la Edad Moderna pretendían encontrar su origen.[14]
La presencia en Italia, sobre todo en la ciudad de Roma, de restos visibles, y el hallazgo continuo de restos enterrados, eran tenidos en cuenta, y permitieron la paulatina definición del oficio del anticuario (coleccionista, erudito y al tiempo expoliador y destructor), mientras se crean las bases de la ciencia arqueológica. Se recuperaban con veneración textos clásicos, como Los cinco libros de la arquitectura de Vitrubio, y se escudriñaban los escasos pasajes sobre arte de Plinio el Viejo. El hallazgo de la Domus Aurea de Nerón, el grupo de Laocoonte o el Apolo de Belvedere, fueron percibidos por los pintores y escultores del Cinquecento como una confirmación del camino emprendido o un estímulo para emprender otros nuevos (caso del torso Belvedere para Miguel Ángel). Más adelante, en el siglo XVIII, el descubrimiento de Pompeya y Herculano en el reino de Nápoles de Carlos III (excavaciones sistemáticas de Karl Jakob Weber, Roque Joaquín de Alcubierre, Francisco la Vega y su hermano Pietro la Vega) impactó extraordinariamente en la intelectualidad europea, especialmente en Johann Joachim Winckelmann (muy crítico con Alcubierre), y se divulgaron a través de los dibujos de John Flaxman y la cerámica de Wedgwood, creando una verdadera fiebre neoclásica que tuvo incluso su versión turística (el Grand Tour).
Simultáneamente se fue produciendo una ampliación de la atención a otras civilizaciones de la Edad Antigua, destacadamente la griega, cuyo solar nacional y monumentos estaban en sometidos al Imperio Turco. El interés de los viajeros europeos occidentales no fue ajeno al surgimiento de la conciencia nacional griega, como prueba la peripecia romántica de Lord Byron. Otras civilizaciones, como la egipcia, había sido objeto de mistificación desde muy antiguo (vinculación con la alquimia y el hermetismo y otras disciplinas mistéricas, como los símbolos y escenografía de la masonería, que reprodujo Mozart en La Flauta Mágica).
El siglo XIX contempló el desarrollo de los saqueos a gran escala mientras se desarrollaba la egiptología científica (expedición napoleónica a Egipto y posteriores investigaciones de Champollion, incluyendo la utilización de la Piedra de Rosetta, para el desciframiento de los jeroglíficos). De forma similar se procedió en Palestina con la denominada arqueología bíblica (1865 Palestine Exploration Fund -Charles Warren-, 1870 American Palestine Exploration Society, 1889 École Biblique et Archéologique Française), en Troya y Micenas con Heinrich Schliemann (desde 1870), y en Mesopotamia con la excavación de Babilonia por la Deutsche Orientgesellchaft (1898, Robert Koldewey).
El siglo XX desarrollará una arqueología más sistemática y racional, que no obstante jamás se ha desprendido de su aureola romántica (Arthur Evans en Cnosos -el mítico laberinto del minotauro en Creta- y Howard Carter en la tumba de Tuntankamón). La arqueología precolombina (que se extiende sin solución de continuidad cronológica desde la Prehistoria hasta lo que en Europa sería Edad Media -mayas, aztecas e incas-) se ha desarrollado como resultado del interés de los estadounidenses por encontrar un pasado autóctono americano que proponer como memoria continental alternativa a la del Viejo Mundo (John Lloyd Stephens, Hiram Bingham). La arqueología en China y Asia central es una disciplina aún más reciente, y en pleno desarrollo. Lo mismo ocurre con civilizaciones europeas que han tenido la buena o mala fortuna de presentar poco apoyo de las fuentes escritas y hallarse en zonas de Europa Oriental menos accesibles a los arqueólogos occidentales por cuestiones políticas (tracios -Tumba tracia de Kazanlak, Bulgaria- o escitas -descubrimiento en 1947 del enterramiento de Pazyryk por Sergei Rudenko en los Montes Altai-).
Las colecciones antiguas del Museo del Louvre de París, el British Museum de Londres, la Gliptoteca de Múnich y la Isla de los Museos de Berlín, son consideradas hoy en día como la demostración de un expolio (comenzado en época romana, con el traslado de algunos obeliscos egipcios) cuya devolución reclaman los países emisores, basándose en argumentos morales, jurídicos y en la preferencia por mantener las piezas en su contexto original (destruido en buena parte durante la extracción); frente al argumento de los receptores de que si no hubiera sido por su interés de entonces, la mayor parte de las piezas probablemente se habrían destruido, dado el desinterés de los anteriores administradores o propietarios, que los museos donde están son un entorno idóneo para su estudio y contemplación, y que el tiempo transcurrido les ha hecho también adquirir derechos históricos (que tampoco pueden reclamar en exclusiva y sin oposición los emisores, dado que también eran imperios expoliadores de otros pueblos de donde obtuvieron esos o semejantes tesoros).
El Arte en la Edad Media cubre un arco temporal que va del siglo IV al Gótico Internacional (primera mitad del siglo XV), centrándose en los nexos históricos y culturales, los momentos centrales y las líneas de desarrollo de las artes más significativas durante toda la Edad Media en el territorio de la Europa occidental. La atención prestada a la difusión europea de las grandes corrientes artísticas responde a la convicción de que una verdadera historia del arte medieval no podrá nunca prescindir de ese conjunto de confrontaciones, préstamos y mutaciones que se daban continuamente en esa época entre diversas manifestaciones artísticas y distintos territorios geográficos. De este modo, la atención dedicada a las diversas expresiones de las llamadas “artes menores” (miniatura, orfebrería y marfil) pretende subrayar la importancia que estas tenían por su capacidad de expresar de una manera más rica y significativa el gusto y la creatividad de la época, no por ello sin dejar de ver los máximos exponentes de la pintura y la arquitectura medievales. En resumen, una obra imprescindible para comprender el arte medieval.
Durante la Edad Media, el Cristianismo era la religión mayoritaria en Europa, y contribuyó en gran medida a formar una civilización común, conocida como la Cristiandad. La Iglesia tenía un gran poder social y económico; cobraba rentas a sus siervos como cualquier otro señor, pero además, todos los campesinos debían pagarle el diezmo, que era la décima parte de sus cosechas. La Edad Media fue una etapa en la que la religión era muy importante. Por eso, casi todas las muestras de arte que tenemos de esa época tienen un carácter religioso. En Europa se sucedieron dos estilos artísticos: el Románico y el Gótico.
La Edad Media es un amplísimo periodo histórico que abarca más de un milenio. Aunque en ocasiones no hay pleno acuerdo sobre las fechas que dan comienzo y final de esta etapa, normalmente, y por cuestión de convención, se sitúa entre la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 y el descubrimiento de América en 1492. Estas fechas tienen la suficiente relevancia histórica para acotar conceptualmente la Edad Media pero lógicamente no son más que simples referencias, pues la historia que es multidimensional (política, sociedad, cultura, espiritualidad, etc.) no puede acotarse de forma tajante mediante hechos concretos por muy importantes que sean. El propio nombre de Edad Media, como otros muchos que se emplean para designar movimientos artísticos de este periodo, no es otra cosa que una denominación peyorativa y descalificante que inventaron los hombres del "Renacimiento" para designar lo que ellos consideraban una etapa oscura y de transición entre el gran mundo grecorromano y la recuperación del Clasicismo en los siglos XV y XVI.
Así, la Edad Media sería una especie de túnel de barbarie e incivilización en el que la Humanidad habría entrado durante diez siglos tras la caída de Roma y el renacer de las tradiciones latinas y griegas. Esta idea es más o menos aceptada en Occidente hasta el siglo XIX. Es estos años, coincidiendo con un renacer de la historiografía, una revisión de las ideas asumidas y el furor nacionalista de las sociedades occidentales, se vuelve a mirar a la Edad Media con nuevos ojos. Es la etapa del Romanticismo que considera el mundo medieval como la fase de gestación y consolidación de los países de Europa y su sentimiento de identidad nacional. Durante gran parte del siglo XIX la arquitectura europea va a estar dominada por los movimientos historicistas neomedievales, como el neorrománico y especialmente el neogótico. En España, además, el periodo romántico de la arquitectura va a ocuparse del que se consideraba como único estilo artístico verdaderamente castizo español, el mudéjar, y se edificaran numerosos edificios neomudéjares e incluso en un revival de la arquitectura y ornamentación islámica andausí. Estos dos extremos de opuesta consideración sobre la Edad Media se sigue viviendo en la actualidad. Tal hecho se aprecia en la literatura y el cine (especial mención hay que hacer del exitoso, y a veces oportunista, género de la "novela histórica" tan de moda en estos últimos años) que frecuentemente estereotipa las grandezas y miserias de estos mil años sin llegar a centrar convenientemente su compleja realidad social y cultural. Mil años de historia de Occidente no pueden ofrecer un aspecto homogéneos por lo que el estudio de la Edad Media no sólo ofrece distintas versiones (política, bélica, cultural, etc.) sino constantes cambios cronológicos.
Los primeros siglos de la Alta Edad Media es considerada como el periodo medieval más oscuro como consecuencia de la relativa pérdida del orden y la cultura romanas. Las guerras y la violencia fuerzan la consolidación de un sistema feudal de intercambio de servicios y contrapartidas. Durante esta etapa se suele olvidar el brillo cultural y artístico remansado en el Imperio Romano de Oriente, convertido en el Imperio Bizantino que, a pesar de sus muchos conflictos, conservó el acerbo cultural y científico romano y lo irradió al resto de Occidente mediante influencias directas e indirectas (árabes de Al_andalus y siglos más tarde durante el conflicto de las Cruzadas)
Más conocido es el efímero pero fructífero renacimiento carolingio de los siglos VIII y IX que puso las base de lo que dos centurias más tarde se vendría en llamar el Renacimiento Románico. Dicho renacimiento, producido en el siglo XI, es consecuencia de una combinación de mejoras de tipo técnico, político y económico surgidas poco después del emblemático y apocalíptico año 1000 y es la etapa de florecimiento del mundo religioso y cultural monástico que se plasma en un revivir sin precedentes de arquitectura, escultura, pintura, iluminación de manuscritos, etc.
También se considera consecuencia de la activación del fenómeno de las peregrinaciones y del sentimiento de defensa de la fe mediante el espíritu de cruzada, que paradójicamente activó el trasvase de nuevas ideas por el trasiego de gentes viajeras que supuso. Será precisamente esta progresiva apertura e intercomunicación la que irá transformando la sociedad y la percepción del mundo que tendrá como clímax el siglo del gótico, el XIII.
Esta centuria vive el renacer de las ciudades y la vida urbana, el traslado del protagonismo de los monasterios a las catedrales y parroquias urbanas, el declive de las órdenes monásticas anteriores en beneficio de los conventos mendicantes, la creación de universidades y una revalorización de los aspectos relacionados con la naturaleza y el hombre.
La crisis y muerte de la Edad Media
Tras el brillo de los siglos XI, XII y XIII, la Baja Edad Media vivirá durante el siglo XIV su periodo de mayor crisis de la que Europa tardará tiempo en recuperarse y que, de alguna manera, abocará a una renovación de puntos de vista sobre el hombre y la vida que conducirán al renacimiento.
En efecto, este siglo XIV traerá a Europa todo tipo de calamidades, como conflictos bélicos constantes y especialmente la epidemia de la Peste Negra que asoló gran parte de Europa a mitad de siglo y que según diversos historiadores acabó con la vida de la mitad de la población.
Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. Italia fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento.
El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.
El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias, sustituyendo elteocentrismo medieval por cierto antropocentrismo.
El historiador y artista Giorgio Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística de la Edad Media, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de gótico. Con la misma conciencia, el movimiento renacentista se opuso al arte contemporáneo del norte de Europa. Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido muchísimo; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI.
El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de laEdad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.
Las monarquías autoritarias estimularon el Renacimiento y se beneficiaron del mismo. En Francia, Inglaterra, Portugal y España, los reyes afianzaban los Estados nacionales bajo su autoridad. Por ello buscaron colaboradores ambiciosos, audaces y con afán de sobresalir. A su vez las obras artísticas y literarias realzaban el prestigio de sus cortes, de manera que la mayoría de los reyes fueron mecenas.
El mayor aporte renacentista al poder monárquico fue la obra de Nicolás Maquiavelo, titulada El príncipe, en la cual dio normas y consejos a los gobernantes sobre cómo lograr su fines, afianzar el Estado y ser obedecidos y temidos por sus súbditos. Las teorías de Maquiavelo rompe con los principios morales y caballeresco de la Edad Media y justifican cualquier proceder del príncipe, siempre que sea para bien del Estado. El principio básica de su obra es "el fin justifica los medios".
Vida caballeresca y belicosa dejó de ser el ideal de los nobles. El nuevo hombre debía aspirar a ser cortesano, conocer de poesías, idiomas clásicos, educado, elegante al vestir y gentil con las damas; así quedó plasmado en la obra El Cortesano, de Baltasar de Castiglione.
La burguesía adquirió más oportunidad de sobresalir, enriquecerse y adquirir importancia social y económica. Nobles y burgueses impulsaron la nueva mentalidad y disfrutaron de las realizaciones renacentistas.
El capitalismo. El renacimiento influyó en el capitalismo naciente al aportarle el afán de vivir plenamente esta vida, enriquecerse y sobresalir por méritos personales, en contraste con los ideales de austeridad y pobreza de la Edad Media. Este afán de lucro, que incluía el cobro de intereses, en contra de la prohibición de la iglesia, dio al capitalismo la justificación para su desarrollo e influyó decisivamente en los descubrimientos geográficos y la expansión europea sobre los otros continentes.
La Modernidad es un concepto filosófico, historiográfico y sociológico, que propone un mundo de metas. En el mundo moderno cada ciudadano propone sus metas según su propia voluntad. Se alcanza la meta de una manera lógica y racional, es decir, sistemáticamente se da un sentido a la vida. Por cuestiones de manejo político y de poder se trata de imponer la lógica y la razón, negándose en la práctica los valores propuestos.
Desde ese punto de vista es similar al concepto kantiano de Ilustración (la mayoría de edad del individuo, que ejerce su razón de forma autónoma: el Sapere aude), y antes que éste alantropocentrismo humanista del Renacimiento (por ejemplo la Oratio pro homini dignitate de Pico della Mirandola). Fue muy significativo, para entender la diferente concepción de lo nuevo entre la Edad Media y la Moderna, el Debate de los antiguos y los modernos. En la sociología de Michel Freitag, la modernidad es un modo de reproducción de la sociedad basada en la dimensión política e institucional de sus mecanismos de regulación por oposición a latradición, en la que el modo de reproducción del conjunto y el sentido de las acciones que se cumplen es regulado por dimensiones culturales y simbólicas particulares. La modernidad es un cambio ontológico del modo de regulación de la reproducción social basado en una transformación del sentido temporal de la legitimidad. En la modernidad el porvenir reemplaza al pasado y racionaliza el juicio de la acción asociada a los hombres. La modernidad es la posibilidad política reflexiva de cambiar las reglas del juego de la vida social. La modernidad es también el conjunto de las condiciones históricas materiales que permiten pensar la emancipación conjunta de las tradiciones, las doctrinas o las ideologías heredadas, y no problematizadas por una cultura tradicional. En términos sociales e históricos, no se llega a la modernidad con el final de la Edad Media en el siglo XV, sino tras la transformación de la sociedad preindustrial, rural, tradicional, en lasociedad industrial y urbana moderna que se produce con la Revolución industrial y el triunfo del capitalismo. La superación de la sociedad industrial por la sociedad postindustrial se ha dado en llamar "postmodernidad". La crisis de la modernidad comenzó hacia el final de la Primera Guerra Mundialcambiando la mentalidad y las conciencias así como otros profundos cambios sociales que derivaron en cambios políticos.
Con la era cristiana la razón griega queda oscurecida durante siglos. Pero el espíritu que había dado vida al pensamiento filosófico griego renacerá con fuerza y los hombres continuarán el interrumpido proyecto que los filósofos griegos estudiaron como el orden de la razón. El mundo moderno utilizará la razón científica como base de su filosofía; comienza hacia el 1400, durando hasta el 1650, cuando la mentalidad renacentista triunfa definitivamente sobre las tradiciones clericales de la Edad Media. Durante este largo período el pensamiento europeo sufrirá una profunda transformación que produce una nueva mentalidad. El Renacimiento afecta a las estructuras básicas de la sociedad y la cultura, comprendiendo la vida cotidiana y la mentalidad diaria, la práctica de las normas morales y de los ideales éticos, las artes, las ciencias, etc.. El Renacimiento es la primera etapa del proceso de transformación del feudalismo al capitalismo; su ruptura con el mundo medieval se produce en todos los órdenes de la cultura renacentista, pero hay que tener presente que el Renacimiento es un período complejo, plural, donde lo viejo y lo nuevo se mezclan y se entrecruzan. Los comienzos del S. XV son de gran actividad creadora, aunque también de gran confusión, al tener que acostumbrarse a las nuevas perspectivas vitales (interpretación del hombre, del Cosmos...). En este siglo hay una doble vida: La supervivencia de la vida medieval y el Renacimiento de una nueva vida. El hombre que mejor representa a esta época en la que los individuos tienen conciencia de estar situados en los confines de dos mundos es Pico Della Mirandola. Se produce una situación en el límite de dos formas de vida, generando contradicciones (Paganos y Cristianos). Pese a ello hay una clara conciencia de estar al final de un mundo y el comienzo de otro; esta conciencia es la que caracteriza a los hombres renacentistas. Hay también una supervivencia de la vida medieval, pero el hecho de que los pensadores de esta época tengan clara conciencia de ello, es precisamente lo que produce distancias y separa de raíz el Medievo del Renacimiento. La novedad y el carácter revolucionario del Renacimiento está en la actitud de los hombres ante el mundo, éste no es un lugar de paso, sino algo valioso y bello que el hombre puede transformar en su morada, siendo el hombre protagonista de su destino. La capacidad creadora del hombre hizo que muchos filósofos renacentistas abandonaran el mundo medieval de Adán por el de Prometeo (inventos de las artes y los instrumentos de la vida civil). El pensamiento renacentista rompe con la jerarquía universal de las cosas y sitúa al hombre como capaz de cambiar cualquier realidad enojosa y si sufre no es por decreto de la naturaleza o de Dios, sino por su falta de esfuerzo intelectual o manual, por su estupidez o por su perversidad. Esta concepción del hombre exige un espíritu de libertad que abarque todos los campos de la actividad humana y también especialmente la esfera del pensamiento. La libertad es una auténtica necesidad de los tiempos (S. XV y XVI ) y no es nada sorprendente que se constituyese en el centro de la axiología renacentista como valor conductor a cuyo alrededor se ordenaron todas las demás.
Se produce un proceso de secularización, tanto en el pensamiento como en su actitud ante el mundo, lo que no implicó la irreligiosidad o el ateísmo, que son fenómenos raros en el Renacimiento. La religión se convierte en asunto privado, adoptando una actitud de indiferencia y de desprecio hacia la autoridad de la Iglesia (esta es una raíz del protestantismo junto al pesimismo que angustia la conciencia al ver el destino fijado desde la eternidad y que nada lo puede modificar). Esta concepción del hombre es antirrenacentista y antimoderna y es precisamente este determinismo lo que impidió a Erasmo el adherirse al protestantismo. Tanto la reforma como la Contrarreforma son dos movimientos religiosos que ven al hombre y el mundo desde un prisma de Fe, no de Razón.
El hombre renacentista adopta una actitud racional ante el mundo, pero sin abandonar la fe religiosa. Esta actitud, está en línea con la tradición clásica y su línea fue el del retorno a los clásicos, lo que permite sustituir el principio de la autoridad (método medieval) por el de libre investigación. Los filósofos humanistas situaron a los clásicos en el lugar que les correspondía. Aristóteles es visto como un gran filósofo, pero no como la encarnación de la ciencia, es simplemente un gran hombre; se dan cuenta de las limitaciones de las doctrinas de los antiguos y la reflexión y la experiencia personal se utilizan como nuevos métodos del pensamiento. Los renacentistas son conscientes de que todo está en duda, el nuevo orbe filosófico permite separar la filosofía renacentista de la escolástica medieval, tanto en los temas como en la metodología, pero sigue existiendo una problemática heredada en parte por la filosofía medieval cristiana (Preocupación por el lugar que ocupa Dios en el esquema de las cosas). La filosofía humanista fue el primer paso de un desarrollo intelectual en la línea de un pensamiento secular moderno; la rebelión no es tanto contra Dios como contra sus representantes e intermediarios, es decir contra los teólogos y la Iglesia. En el Renacimiento se dio importancia al hombre, a su dignidad y a su lugar predestinado en el Universo. En la Edad Media la dignidad del hombre no estaba en la libertad y capacidad de crear sino en ser una criatura hecha a imagen y semejanza de Dios.
- La vida antigua fue Cosmocéntrica
- La vida medieval fue Teocéntrica
- La vida moderna fue Antropocéntrica
El hombre protagonista de su destino:
El espíritu del Renacimiento llevó a Pico della Mirandola a afirmar que el destino del hombre no viene de lo Alto, no está determinado por nada material ni espiritual, sino que surge del hombre inocuo: " La suerte es hija del Alma". El hombre pasa de ser un mero espectador en el Medievo a tener confianza en si mismo y convertirse en artífice de si mismo y su destino. En la Florencia del S.XV se escriben textos de exaltación a la grandiosidad humana, destacando la famosa oración sobre la dignidad del hombre de Pico della Mirandola, en la que de forma sencilla y sublime se recoge la nueva imagen del hombre que el califica y apellida como : "el gran milagro y animal admirable". La grandeza del hombre reside en su libertad para hacerse a si mismo, esto es, en convertirse en libre escultor y modelador de si mismo. Cuenta, Pico, que una vez que Dios terminó la creación del mundo, buscó alguien que apreciara el plan de tan grande obra, amara su hermosura y admirara su grandeza; fue entonces cuando creó al hombre y le dio libertad para escoger el camino que quisiera en directa alusión al mito de Prometeo, narrado por Platón en Protágoras. El hombre no tiene una naturaleza fija, concreta y determinada, él es el artífice de su propia suerte y según lo que cultive aquello florecerá. El hombre puede emplear mal su grandeza, pero la meta tiene que ser la perfección, por ello Pico dice que debe apoderarse de nuestra alma una cierta santa ambición de no contentarnos con lo mediocre sino anhelar lo bueno y tratar de conseguirlo con todas nuestras fuerzas. La libertad es una llamada hacia la perfección, hacia la plena realización; se desvanece el mito del Pecado Original rompiendo con la concepción medieval. Para, Pico, el hombre se hace a si mismo, actuando en el mundo, es dueño y señor de todas las cosas, modelador de sí mismo y del mundo. La libertad no es una meta sino un punto de partida para el proceso de realización de las potencialidades humanas. Bruno, también está contra la astrología y afirma que el verdadero cielo se encuentra en nuestro espíritu; el hombre necesita desarrollar el intelecto dejando el ocio de lado. Pompornazi, es otra corriente distinta a la de Pico, afirma con la misma intensidad la excelencia del hombre; la libertad quedaba limitada por el inmutable orden de las cosas a las cuales todos los seres están atados. Pompornazi es el máximo representante del aristotelismo paduano; en su libro: De incostationibus reduce a causas naturales todos los fenómenos maravillosos o milagros que se atribuían a causas sobrenaturales. Defiende una concepción de la naturaleza rígidamente naturalista y determinista (carácter antropológico).. El orden de la naturaleza es único e indestructible y el hombre está ligado y atado a ella; en nombre de la razón científica, Pompornazi atacará y polemizará a Pico, al que acusa de moverse por razones extracientíficas. Este califica el hombre de " Miraculu Magnum ", por su intelecto especulativo por el que puede convocar el orden del mundo y el margen de libertad posible dentro de las leyes generales de la naturaleza. En segundo lugar por su intelecto operativo que le permite actuar en el marco que le impone el orden universal y en tercer lugar el método ético, es decir la virtud universal que podemos lograr en esta vida. Pompornazi sostiene un punto de vista naturalista respecto al alma sin que sea lícito pensar en una vida inmortal. La grandeza del hombre reside en su virtud moral que es recompensa de sí misma; el valor de la vida humana no depende de la duración de la miseria. Para, Pico, el hombre alcanzó la perfección cuando se modula a sí mismo y exalta la libertad sobre la necesidad. Pompornazi reduce la libertad al marco de las leyes de la naturaleza y se realiza cuando actúa normalmente. El hombre puede recuperar la acción de los astros mediante su comportamiento moral. Estos son los dos polos opuestos del Renacimiento.
La grandeza del hombre no reside en ocupar un lugar privilegiado en el Universo ni en la excelencia de su naturaleza que le convierte en intermediario de todas la criaturas, ni en la capacidad inquisitiva de su razón; su grandeza no depende de su ser sino de su libertad que le permite convertirse en libre escultor y modelador de si mismo. Según Pico Della Mirandola, una vez Dios hubo concluido la creación del mundo, buscó a alguien que apreciara tan grande obra, la amara y admirara en su grandeza, creando entonces al hombre con propia decisión y elección, libre en el universo, artífice de su suerte, en busca de la perfección, aunque también se puede convertir en una opción perniciosa y embrutecerse. La ambición le aparta de la mediocridad para anhelar lo sumo con todas sus fuerzas. El mal uso de la libertad lleva un proceso corruptor. El mito del pecado original se desvanece, podemos corrompernos pero no somos seres depravados y corruptos. En esto se aprecia también la ruptura con lo medieval para la que el pecado de Adán fue el que hizo perder la dignidad natural del hombre. El hombre está íntimamente unido a la naturaleza en relación de dominio, el poder reside en que carece de una naturaleza concreta y poder de transformar el mundo que le rodea. El hombre es el dueño y señor de todas las cosas, moderador de sí mismo y del mundo, para Pico, radicalmente libre, con libertad como principio de ser. Pico luchó contra el determinismo astrológico que consideraba el mundo y el hombre histórico y natural, consecuencia del influjo de los cuerpos celestes, y no acepta la casualidad física. No acepta ningún tipo de determinación que le venga de fuera, ni material ni espiritual, él es el padre de sí mismo. Considera a la libertad como categoría antropológica. De ello deviene la posterior revolución científica necesaria para la realización efectiva de esa libertad, contando con la inteligencia y las manos del hombre como instrumentos para alcanzar la madurez y realizarse plenamente.
El término arte contemporáneo ha sido utilizado para designar genéricamente el arte y la arquitectura realizados durante el S. XX. El cuestionamiento de los principios artísticos que se inició en las últimas décadas del S. XIX tuvo una influencia decisiva en la formación del espíritu crítico propio del S XX. Esta revolución estética no depende de los arbitrios de una generación de artistas, ya que estos no hacen más que traducir las concepciones intelectuales y sociales de un momento histórico. Por tanto, son los cambios filosóficos, científicos y políticos los que exigen del arte una forma diferente de afrontar la realidad.
A finales del S. XIX y principios del S. XX Europa vivía en una situación caracterizada por la inestabilidad social, la rivalidad económica y política entre las distintas naciones, que desemboca en la Primera Guerra Mundial, y una fecunda productividad en el ámbito científico e intelectual. En ello el arte se vio afectado y empezaron a surgir múltiples corrientes que se denominaron "ismos", eran las diferentes rupturas con los modelos de belleza dominantes en la época. No todas las tendencias se suceden linealmente en el tiempo, sino que muchas son coetáneas y tienen interrelaciones entre sí. Las vanguardias no se pueden entender intentando establecer un orden cronológico, hasta la II Guerra Mundial tienen lugar las primeras vanguardias artísticas o vanguardias históricas, mientras que pasada la guerra aparecen las segundas vanguardias y el postmodernismo.
Las raíces del arte contemporáneo las encontramos a finales del S. XIX. El Impresionismo y el Postimpresionismo constituyen un punto de partida para las corrientes del S. XX. Dentro de las vanguardias históricas, las más destacadas fueron el fauvismo, el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el constructivismo, el neoplasticismo, el dadaísmo y el surrealismo. Todas tienen una serie de elementos comunes en su ideología, pero no en lo estilístico. Existe una conciencia de grupo dentro de cada uno de ellos y lo dejan reflejado en sus respectivos manifiestos. Niegan el pasado y buscan un nuevo lenguaje expresivo basado en una visión diferente de la realidad, a la que ya no imitan, interpretan. El deseo de novedad los lleva a experimentar con el color, las formas y la composición.
El fauvismo sustituyó la paleta de tonos naturalistas empleada por los impresionistas por un fuerte colorido y un dibujo de trazo muy marcado para crear un mayor énfasis expresivo. George Braque y Henri Matisse fueron algunos de sus integrantes.
Los expresionistas valoraron los contenidos y las actitudes emocionales, la expresión del propio yo, por ello la composición se hace desgarrada y el color más violento, con contenidos simbólicos. El primer grupo expresionista se fundó en Alemania y fue conocido como Die Brûcke (El Puente). Destacan Emil Nolde, Ernest Kichner, Kart Schmidt - Rottluft y Erich Heckel. A finales de 1910 se constituyó Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), formado por Kandinsky, Franz Mare y El Lissitsky.
El cubismo enfatiza la superficie plana y la bidimensionalidad del lienzo y propone una forma de perspectiva basada en la multiplicidad de los puntos de vista. En una primera fase, denominada cubismo analítico los artistas buscaron la descomposición de las formas tridimensionales en múltiples elementos geométricos a partir de la fragmentación de elementos cúbicos y proyecciones planas. En una segunda fase, denominada cubismo sintético, se desarrollaron experiencias con el collage. Materiales como la madera, papeles de periódico, fotografías o plumas se combinaron con pigmentos planos en la composición del cuadro. Las obras son más decorativas y las evocaciones figurativas más explícitas.
Robert Delaunay, Picasso, Juan Gris y Frantisek Kupka son destacados exponentes del cubismo pictórico y Pablo Gargallo y Julio González de la escultura cubista en España.
Los artistas del futurismo italiano, especialmente Gini Severini, Humberto Boccini, Carlo Cará y Giacomo Balla, trabajaron un estilo que se ha denominado cubismo dinámico porque se interesaron por la representación del movimiento y la velocidad a través de la repetición rítmica de líneas e imágenes.
El cubismo también influyó en la aparición del arte no figurativo o abstracto. El suizo Paul Klee produjo algunas acuarelas abstractas. Los artistas rusos como Maliévich, Rodchenko y Vladímir Tatlin, evolucionaron hacia un arte abstracto construido geométricamente.
De forma paralela a Rusia, en los Países Bajos se produce un movimiento denominado Neoplasticismo. Sus principios se divulgaron a través de la revista De Stijl, encabezada por Theo van Doesburg y Piet Mondrian. El método de composición de Mondrian parte de la utilización de líneas rectas que delimitan rectángulos de colores primarios. Su meta es destacar la bidimensionalidad de la superficie del lienzo con el fin de expresar su ideal basado en la pureza del arte, despojado de lo particular y acorde a las leyes universales del equilibrio.
El movimiento dadaísta representa la antítesis del racionalismo de Mondrian y otros teóricos de la abstracción. Disconformes con el sistema de valores burgués, eligieron una palabra sin sentido, dada, para designar su actividad de protesta y sus obras antiestéticas. Marcel Duchamp, el artista más conocido, fue el inventor del ready-made, que es la consideración de objetos cotidianos como obras artísticas, generalmente esculturas. El más célebre de éstos fue el famoso urinario titulado Fuente.
Los surrealistas trataron de ir más allá de la realidad visible asegurando la superioridad del subconsciente y la importancia de los sueños en la creación artística. Trabajaron con un estilo figurativo Marx Ernst, Salvador Dalí, René Magritte y Van Ray, mientras que a la corriente abstracta pertenecieron Jean Arp, André Masson, Yves Tanguy y Joan Miró.
Tras la II Guerra Mundial surgen las segundas vanguardias. La sociedad de consumo y el capitalismo se desarrollan, el coleccionismo se dispara y el arte se convierte en un objeto de especulación. Surge tendencias en contra de estos aspectos, la ironía y el sentido del humor aparecen en el arte con movimientos como el Pop, mientras que por otra parte se exaltan los materiales de desperdicio de la sociedad de consumo en el Arte Povera o Nuevo Realismo Francés. El Arte Conceptual o Minimal nace con la voluntad de intelectualizar el arte, de llegar directamente al intelecto del espectador y el Expresionismo abstracto de utilizarlo como medio para exteriorizar los sentimientos del artista.
A partir de 1968 se produce un nuevo cambio en la sociedad y esto será plasmado en la Postmodernidad.
http://www.arteespana.com/artecontemporaneo.htm []